domingo, 26 de julio de 2009

La venganza de Jazzy Mel: Indigos en las pistas

“Ay! Me estás pisando!”

Ese fue el regaño que recibí de mi compañera de baile la última vez que intenté dar alguna que otra danza estándar… la cual fue hace mucho, porque ya tiré la toalla con estas cosas. Esto me dio el pie para proceder a contar mis vergonzosas experiencias en las pistas de baile.

Rapeame y llamame Martha

Tengo gratos recuerdos de cuando era niño: allá por el año ’92, cuando era fanático acérrimo de Jazzy Mel y de Michael Jackson por partes iguales. Con mis incipientes 5 añitos, no hacía otra cosa que pedirle a mi madre que me enchufe el grabador, que ponga el casette de Michael Jackson (el “Dangerous”, por si alguien lo recuerda) y me la pasaba bailando toda la tarde en el comedor, usando el tubo de cartón de un papel higiénico a modo de micrófono. Tanto era mi fanatismo por el baile que llegué a bailar “Fue amor” de Jazzy Mel para el acto de fin de año del Jardín de Infantes. Era un demonio en el escenario: me escapé de los pasitos que nos enseñó la maestra Moni y me puse a improvisar: giro, voltereta, gestito de manos a lo raper, una medialuna y de rodillas al piso. Pero claro, en ese entonces yo no tenía conciencia de que se reían de mí y no conmigo, pero que vamos a hacer, éramos tan inocentes!

De hormonas y danzas nupciales (fallidas)

Pasaron varios años hasta llegar a 7mo grado. Ahí empieza a aflorar la pre-adolescencia, esa bella etapa en la cual ves que tus compañeritas empiezan a crecer, desarrollan las glándulas mamarias (léase tetas) y salen con chicos 4 años mayores que ellas, mientras vos y tus compañeritos siguen siendo los mismos boludos de siempre, que rompen la tarde jugando a la mancha en los recreos y hablando todo el día de Dragon Ball Z; a la par, las charlas de educación sexual de la gente de Johnson & Johnson te dejan más dudas que certezas. Por lo menos a mí, que tardé mucho tiempo en relacionar de forma racional la ecuación “pene + vagina = niño”… pero esa es otra historia.

Era la época de las hormonas. Y también era la época de los famosos “asaltos”: reunión nocturna en casa de alguno de nuestros compañeritos de clase, a base de chizitos, papitas y Coca-Cola. Y obviamente de bailes. De cumbia tropical. De los lentos.

Oficialmente se hicieron 9 asaltos. No fui a ninguno. ¿Por qué? Porque después del “Estrés Post-Traumático ocasionado por Jazzy Mel” estaba empacado con no querer bailar. Y aunque me insistieron mil veces, jamás me presenté a asalto alguno. Recuerdo que la chica que estaba atrás mío siempre venía y con sonrisita cómplice intentaba convencerme. Mis respuestas eran siempre del tipo “No gracias, no me gusta”. Así que ofuscada tras 8 meses de intentar despabilarme, terminó en los brazos de un compañerito mío.

El ataque del boxitracio metalero

Ya de adolescente quinceañero, mi incipiente actitud heavy metal me impedía pisar un boliche careta y venderme al sistema. Hasta que me di cuenta de una tragedia: en los recitales de power metal a los que iba, había 99% de hombres. El 1% restante correspondía a mujeres con una mezcla letal de feromonas, el Coco Basile y el enano peludo del Señor de los Anillos. Todas estaban en brazos de lavarropas gigantes con campera de cuero y cara de pocos amigos, así que la situación era desoladora. Así que decidí alejarme por un tiempo de las huestes del “looser metal” y probar suerte en un boliche. Así es, el espíritu de Jazzy Mel resucitaría en las pistas de Showcenter, Pío Baroja, George Clooney y Pinar de Rocha.

Concretamente fuimos con los chicos de la secundaria en una salida conjunta a un boliche de Zona Norte. En esos momentos andaba detrás de una compañera con la cual nos llevábamos bien pero nada más, así que esa noche enfilé hacia donde estaba ella. Enfilar es metafórico, ya que no avancé sobre ella, sino que me puse a hablar con dos flacos que estaban en la fila y pegamos buena onda.

Entramos adentro. Ronda improvisada de baile con ella, una amiga de ella, un amigo mío y los dos flacos que conocí en la fila. Recuerdo ver su cara diciendo como “Y a este que le pasa?” al ver mis movimientos. ¿Y cómo no iba a decir eso? A ver, dejenme explicarlo detalladamente como es el “Baile Indigo de Reconocimiento” (o “BIR”, según las siglas que manejamos):

1. Pies separados. Pero no mucho.
2. Se mueve el cuerpo hacia un costado y hacia el otro, en movimientos repetitivos.
3. Los brazos levantados ligeramente hacia arriba a la altura del pecho, con los puños cerrados, realizando movimientos circulares.

¿Se entiende la idea? ¿No? A ver…


Así es: Mis pasos de baile no le envidiaban nada a los de un boxeador. Era el Carlitos Monzón de las pistas. Cuestión que no me importó demasiado, solo quería estar con mi chica. Y si así lo deseaba… tenía que sacarla a bailar.

Sonaba “Mi primer millón” del grupo Bacilos. Listo. Me acerco a ella, le digo “¿Bailamos?” y ahí, una vez iniciado el “Baile Indigo de Cortejo” (o “BIC”, según nuestras siglas), los dioses de la sensualidad y el ritmo agarraron ambos una calibre 22 y se volaron mutuamente la tapa de los sesos.

El baile con ella duró lo que un pedo en el aire. La agarré de las manos, la zamarreé para ambos costados y le di una vuelta. No estaba nada mal para un principiante. Acto seguido, ella intenta darme una vuelta. Giré para el otro lado, me enredé con las manos y le doblé su brazo. En ese momento me soltó y me preguntó con una sonrisa tierna:

_ ¿No sabés bailar?
_ Pasa que soy zurdo


Mi explicación venía por el lado de que al ser zurdo, yo giré para el lado que creía correcto, pero como ella era diestra me giró para el lado donde todas las personas normales tienden a girar. Si, los índigos somos unos incomprendidos en la sociedad.

Luego de esa breve interacción, me fui a la barra a buscar algo para tomar, dispuesto a regalarle un vaso de gaseosa barata marca Tiranosaurio, ACME o Tiklín. Cuando vuelvo, la encuentro bailando alegremente con uno de los chicos que yo había conocido y le había presentado. A la hora estaban hablando solos en un rincón de la pista. Al rato mi amigo me dice “Che, me pa que la flaca entró, eh?”. Acto seguido, volteo la mirada y veo al flaco haciéndole una transfusión urgente de amígdalas. Pero la cosa no terminó ahí.

Yo había quedado en que la llevaba de vuelta hasta su casa, cosa que estaba dispuesto a cumplir. Cuando ya se estaba haciendo la hora de volver, me acerqué a ellos. ¿Qué podía decir para romper el hielo? Recordemos que el índigo se caracteriza por decir incoherencias o frases totalmente fuera de contexto que dejan pagando al auditorio. Y esta no fue la excepción. El diálogo fue más o menos como sigue:

Indigo: Los felicito (saludo con la mano a ambos)
Winner: Je, gracias chabón…
Indigo: (Dirigiéndose su mirada a la muchacha) Esteee… son las 5 y yo me tengo que ir yendo… te puedo tirar hasta tu casa porque me viene a buscar mi hermano.
Mina: Ah dale… ¿puede venir él también? Porque vive cerca y lo podemos dejar de pasada.

Así que no solo mi hermano me buscó a mí y a ¿mi chica?, sino también al flaco de esa noche hasta su casa. Y tenía razón. Quedaba de pasada nomás.

martes, 14 de julio de 2009

El perezoso

Color: Verde Rúcula

Este color que queda tan cool en un plato cuadrado en cualquier resto/bar de Palermo es la coloración característica de los perezosos/sas. De cool solo la Rúcula, porque los perezosos/sas están lejos de esta actitud. Verde Rúcula no solo se relaciona con la “peluca” colonizada por algas microscópicas y líquenes de los perezosos/sas, sino que este color tiene profundas implicancias que van desde el movimiento de planetas que favorecen al índigo/a, pasando por la relación con el sexo opuesto hasta llegar a ver que posición ocupan estos salames en la estructura social. Igual, como no le entendimos una goma al norcoreano y ayer cuando fuí a ver las estrellas estaba nublado, hacemos este informe con los pocos jeroglíficos que le entendimos a Chan Fai-Nha.

A partir del color del Perezoso y de nuestras agudas interpretaciones se desprenden los siguientes datos:

Frase característica: “verde que te quiero verde”

Desde un asado con amigos hasta en un boliche utiliza esa frase. Esto sumado a su “dormir” continuo y sus lentos movimientos lo transforman en un perdedor/ora casi incorregible.

Piedra: canto rodado
Cuando recibimos el e-mail de Chan Fai-Nha no le entendimos un carajo, pero creemos que cuando hablaba del Perezoso decía algo de un “canto” y algo de un “rodado” (le preguntamos al del supermercado chino más cercano y creemos que nuestra interpretación fue correcta, igual tampoco le entendimos nada a don Sakamoco que nos decía todo que si). Igual hay cierta correspondencia porque algunos perezosos/sas llevan cantos rodados en sus morrales. La mitad los usa para defensa personal, se los revolea a cualquiera que considera peligroso, igual siempre le erra. La otra mitad, se creen McGiver y llevan unos cantos rodados para hacer instrumental lítico ante cualquier eventualidad. Nunca les salio ni media punta de nada y terminan con las manos todas rotas.




Aquí observamos al índigo utilizando los cantos rodados que tenia en su morral para confeccionar un cuchillo para cortar el salchichón primavera y hacerse unos sanguches. Resultado: no pudo realizar instrumento con filo alguno y para colmo se quebró un dedo de un piedrazo.


Metal: nunca tiene un Cobre.

Perfume: Pino y Musgo.
Esta más cerca de los pinitos que se cuelgan en los autos o de las fragancias de los desinfectantes de baños públicos que de algo sensual que provoque el deleite de narices ajenas.

Número asociado al signo: 7, 34 periódico

Es el número promedio que el perezoso rebota por noche y la cantidad de horas que tarda para animarse en invitar a alguien a un lugar más “intimo” (si esperamos a que se anime a decir telo la cantidad de horas pudrían triplicarse)


Su Hobby: La siesta
En esta actividad no encontramos mucha sorpresa. No solo hace siestas por la tarde sino que lleva su hobby a extremos inesperados echándose alguna “siesta” hasta en el mismísimo acto sexual.


Su deporte: Natación.
No se mueve como un pez pero tampoco se ahoga y eso ya es bastante para el perezoso. Sabe estilos varios entre ellos perrito, crol y el cabezazo (un estilo propio que consta de impulsarse a base de dar fuertes movimientos con la cabeza). Su cuerpo, generalmente delgado como un junco, lo hace aerodinámico aunque utiliza sungas verdes que lo convierten en algo abominable. Meritos deportivos: la obtención de un séptimo puesto.



Foto sacada al finalizar una competencia. Su cara de desazón no es solo por haber salido último sino por darse cuenta que se tiro a nadar desnudo sin su clásica sunga verde rúcula que le asegura un sexto puesto.

jueves, 11 de junio de 2009

La Babosa: Algunas Características

Color: Gris Casella

Frase característica: “En la vida no es ni blanco ni negro, es gris”
El Gris Casella no solo afecta la moda del índigo sino que tiene fuertes implicancias sociales y psicológicas en la vida de estos salames. Tal es así que su frase característica: “en la vida no es ni blanco ni negro, es gris” es un claro ejemplo de la influencia de su color. La babosa/oso no cree en los extremos y piensa en que todo tiene un equilibrio. Para expresar estas ideas se hace el filosofo y cree que diciendo “en la vida no es ni blanco ni negro, es gris” expresa profundidad; que ha podido sintetizar la vida misma en una frase cuando en realidad la expresión es de las más pelotudas que escuche en mi vida.

Piedra: Falsa esmeralda
Mas de un baboso/osa se creyó con suerte al encontrar una piedra verde que consideraban de cierta belleza y hasta le atribuían poderes mágicos. Después de cierto lapso de tiempo (ronda de 1 a 3 años, depende del índigo) se dieron cuenta que era un pedazo de vidrio de una botella de Sprite sin ningún valor y poder mágico y es más, fue el culpable de varios cortes en la manos.

Metal: Negro Oro

Perfume: Potus y Geranios.
Parecerá que los astros no favorecieron a los índigos con estas fragancias pero más de un tía solterona y alguna que otra cincuentona ha suspirando con este perfume. El efecto en adolescentes es casi nulo, su resultado en esa franja etaria (15 a 25) es más bien contraproducente. El olor a Potus y Geranios es muy clásico en jardines de geriátricos y casas antiguas atrayendo a una gran cantidad de señoritas menopáusicas y abuelitos picaflores.

Número asociado al signo: 0,6
Después de horas de hacer derivadas e integrales llegamos a la conclusión de que 0,6 es el número baboso. El número básicamente se infirió de la relación directamente proporcional que hay entre su lentitud y sus pocas “conquistas”. El 0,6 (que es menos que una persona) salio de picos que el baboso robo, apoyadas en el colectivo y alguna que otra teta que toco en el boliche ya que nunca pudo “arrimar el bochín” (frase que le robo a los viejos de las bochas y que lo alejan aun más del sexo opuesto).

Su Hobby: Sacarse los mocos
La Babosa/oso no puede vivir sin sus mocos. Son parte fundamental de su apariencia, son su modo de vida, sin ellos él no es nada. Como era de esperar el índigo bajo este signo pasa gran mayoría de su tiempo taladrándose la nariz con sus dedos en busca de mocos duros. La Babosa/oso es totalmente consciente de que todos lo miran en el tren o en el bondi cuando ejerce su hobby, pero no le importa es más, después de sacárselos los hace una bolita jugando con ellos un rato y después disimuladamente (eso cree, pero todos se dan cuenta la asquerosidad que esta haciendo) los “pega” por ahí.



Índigo de este signo que practicando su hobby con demasiado énfasis se paso de rosca sacándose no solo ese moco duro que jodía sino también el ojo izquierdo.

Su deporte: Bochas
La babosa/oso un especialista en las bochas. Sus lentos desplazamientos lo hacen un índigo/a casi perfecto para los pocos movimientos que implican jugar a las bochas. Además su perfume (Potus y Geranios) lo rodean de gente de la tercera edad que como él en su mayoría, estan con mocos y resfriados. Meritos deportivos: la obtención de un quinto puesto en el campeonato que organizo la sociedad de fomento del barrio.



En esta foto se observa al perezoso al fondo, que mira como su bocha quedo última. Esta rodeado por algunos tíos abuelos como Ruperto, Juancito y algunos amigos que hizo en la sociedad de fomento como Cleto y el "Negro" Jacinto.

viernes, 5 de junio de 2009

Horóscopo Indigo: La Babosa

Del 21 de octubre al 20 de enero

DESCRIPCION

La babosa es un animal nocturno. Su actividad varía de acuerdo a la época del año, según la temperatura y la humedad. El ciclo de vida de las babosas, la velocidad de su reproducción y su crecimiento son condicionados por las condiciones climáticas, la luz y la comida disponibles, factores que determinan también la densidad de la población. Las babosas salen en general por la noche, a partir de un determinado límite mínimo de temperatura y no más allá de un determinado máximo.

Las babosas no se mueven cuando la temperatura desciende por debajo de 5°C. Las babosas se mueren cuando la temperatura alcanza -3°C pero en general se ocultan a fondo en el suelo cuando los períodos de helada llegan. Sin humedad, la babosa no puede producir moco y por lo tanto no puede desplazarse. En épocas secas se refugia en el suelo para esperar la vuelta de las lluvias. Las babosas se desplazan poco. Pueden recorrer en condiciones óptimas entre 4 y 7 m diariamente. El moco es indispensable para el desplazamiento de las babosas.

Cuando se mueven, una glándula situada a la extremidad anterior del pie, secreta moco, que es aplastado bajo la placa de reptación y le permite deslizarse. Encuentran su comida gracias a sus órganos olfativos y a sus papilas gustativas. Las babosas son hermafroditas, es decir, masculinas y femeninas, pero no al mismo tiempo.

PREDICCIONES

Ocupaciones y negocios: Lentitud. Llegará toda la semana tarde a su trabajo debido a que su medio de transporte se desplazara muy lentamente. Su actividad variara según el clima: si hace mucho frío se quedara en la cama sin hacer nada.

Amor: Indecisión. Profundas contradicciones en cuanto a su orientación sexual. Por momentos siente fuertes impulsos hacia las mujeres mientras que en otras ocasiones tiene vértigo en la cola. Igual quédese tranquilo que no va a ser ni lo uno ni lo otro; no va a ser NADA. Sus lentos desplazamientos en la vida siempre lo hacen llegar tarde a las citas y cuando quiere encarar le ganan de mano. Sus resfríos y mocos constantes lo hacen una persona muy poco sensual. Si tiene algún contacto cercano siempre es arruinado por un estornudo imprevisible que arruina la situación.

Salud: Cuídese del frío, salga abrigado porque sino de lo contrario su vida corre peligro. Moco y resfrió constante; no hay pastilla o tecito Vick Vaporub que lo salve. Quédese tranquilo que sin el moco usted no seria quien es, tan peculiar siempre con papel higiénico en su mano, esa voz aflautada debido al resfrío y las ojeras constantes. El moco es su amigo, ya es parte de usted y tiene que aprender a convivir con él.

Sorpresa: Su madre le comprara pañuelitos descartables, ya no usara más papel higiénico. Mejora su estética; la nariz ya no estará tan irritada.

viernes, 29 de mayo de 2009

Horóscopo Indigo: El pingüino emperador

Del 21 de julio al 20 de octubre


DESCRIPCION

El pingüino emperador (Aptenodytes forsteri), endémico de la Antártida, es el más grande y pesado de todos los pingüinos. Destacan como grandes nadadores, por su particular forma de protegerse del frío, por su monogamia y el peculiar viaje que realizan en busca de su lugar de cría. Como todos los pingüinos, no vuelan.

Para combatir el frío, estos pingüinos forman compactas agrupaciones con un curioso relevo. Los que están más al exterior poco a poco van adentrándose al centro del grupo, donde el calor mejor se conserva, y al mismo tiempo los del interior pasan a los bordes de la agrupación, donde sirven de barrera contra el frío y el viento. Fuera de la formación las temperaturas alcanzan los 40 ºC bajo cero; dentro puede ser tan alta como 20 ºC.

Tienen las patas en la parte posterior del cuerpo y en la tierra pueden caminar, y hasta correr más rápido que nosotros. Caminan de forma erecta, hay veces al andar se tambalean como lo hacen los patos.

Los pingüinos emperador recorren 90 km "tierra" adentro hasta el lugar de cría, lugar de encuentro de cientos de ellos. Siguen exactamente el mismo camino que sus antecesores para llegar hasta el territorio de reproducción. El viaje comienza en marzo o abril (fines de verano austral), con las extremas temperaturas de 40º bajo cero. Una vez en el lugar de cría, buscan pareja, realizando exhibiciones, levantando las alas o inclinándose.

Se tarda, prácticamente, toda una vida para encontrar a su pareja con la cual reproducirse. Debido a que estas aves son especialmente monógamas, se profesan un amor incondicional y prácticamente eterno, ya que luego de su reproducción siguen juntos hasta las siguientes épocas de cría.

PREDICCIONES

Ocupaciones y negocios: Obstinación. Es capaz de recorrerse 90 km hasta llegar a la facultad para anotarse y darse cuenta que la inscripción era la semana siguiente.


Amor: Incondicional. Sus salidas nocturnas preferenciales son aquellos boliches y bares atestados de gente. Por lo general, se lo verá circulando del centro hacia fuera tratando de regular la temperatura del grupo. Conocerá a una bella muchacha, la cual atraerá haciendo fanfarria, gestos incomprensibles y hablando boludeces toda la noche. Se casarán y vivirán felices para siempre. No conocerá a otra mujer en su vida.


Salud: Evite los golpes mortales de calor.

Sorpresa: Participa de una maratón barrial. Los resultados lo sorprenden.

viernes, 22 de mayo de 2009

Horóscopo Indigo: El Dodo

Del 21 de abril al 20 julio


DESCRIPCION

El dodo o dronte (Raphus cucullatus) fue un ave no voladora endémica de las islas Mauricio, en el Océano Indico.

El Pájaro Dodo era un producto evolutivo típico de las islas. Al carecer de un depredador natural (ya que no había mamíferos en la isla), perdió la necesidad de volar. En consecuencia, sus alas se redujeron y atrofiaron y desarrollaron a cambio unas patas robustas y demasiado grandes para un ave de su tamaño. Con semejante desproporción el Dodo no podía caminar con la más mínima elegancia, mucho menos intentar correr. Estos atributos y su aspecto particular le valieron el apodo de pájaro bobo.

El ser humano llegó a su hábitat en el siglo XVII. Las primeras noticias que en Europa se tuvieron del ave parecen datar de 1674; en 1681 un conquistador español llevó un ejemplar a Europa. Los descubridores portugueses llamaron dodo («estúpido» en el habla coloquial portuguesa) al ave por su torpeza y la facilidad con que podía ser cazada.

Sir Thomas Herbert, el introductor de la palabra “dodo”, dedicó al animal en 1627 un dramático epitafio:

"Tienen un semblante melancólico, como si fueran sensibles a la injusticia de la naturaleza al modelar un cuerpo tan macizo destinado a ser dirigido por alas complementarias ciertamente incapaces de levantarlo del suelo."

La etimología de la palabra "dodo" no está clara. Sin embargo, existe consenso acerca de que el término probablemente sea peyorativo. Algunas teorías lo adscriben a la palabra neerlandesa dodoor que significa holgazán. Otras lo relacionan con la palabra, también neerlandesa, dodaers (culo gordo) que es como se llama al zampullín común en los Países Bajos.

Dodo o Dodaerse se recoge en el diario del capitán Willem van Westsanen cuatro años más tarde, pero no está claro si fue él, el primero en usar este nombre porque antes que los neerlandeses, los portugueses estuvieron en la isla en 1507, aunque no crearon asentamientos permanentes. Por eso se considera la posibilidad de que "dodo" provenga de la expresión portuguesa doudo o doido que significa estúpido.

El dodo ha aparecido en diversas obras literarias:

. En Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll. Aparece en el capítulo 3 de dicho libro, en donde el dodo organiza una absurda carrera en la que decide que todos han ganado y por tanto, todos deben recibir un premio.

· Ha aparecido en la película La Edad de Hielo (Ice Age) en la cual se resalta la "estupidez" de este animal.

PREDICCIONES

Ocupaciones y negocios: Vagancia. Su nulo espíritu de competencia lo convierte en presa fácil para sus rivales. Mejor retirese de los negocios antes de quedar como un pelotudo.

Amor: Contradicciones. Cree que su culo gordo, sus patas robustas, su mirada melancólica en las pistas y su peculiar caminar son realmente irresistibles para el sexo opuesto. Pero en salidas nocturnas con grupo de amigos, siempre será el único de la noche que no se come a una mina. Puede llegar a la cama con alguna, pero siempre algo le sucederá que no podrá consumar el acto. Posiblemente, sus genes no podrán pasar a su descendencia. Lo lamentamos.

Salud: Lamentable. Sale a correr a la plaza los sábados a la mañana pero se tropieza en los primeros 100 metros y luego se fatiga fácilmente a los 300.

Sorpresa: Tiene talentos ocultos que ningún otro ser humano posee. Descubralos antes de extinguirse, por el amor de Dios.

sábado, 16 de mayo de 2009

Horóscopo Indigo: El Perezoso

Del 21 de enero al 20 de abril


DESCRIPCION

De rasgos simpáticos y amables, este peculiar animal bien podría tener por lema: "lento pero seguro". Perfectamente adaptado a la vida arbórea, el "perezoso" es el más lento de los vertebrados superiores. Se mueve a una velocidad promedio de apenas... dos kilómetros por hora.

Nocturno y diurno, solitario y arbóreo. Los perezosos hembra siempre andan en grupos, mientras que el macho es solitario. Su larga y espesa "peluca" ha sido colonizada por algas microscópicas y líquenes que lo ayudan a confundirse perfectamente entre el abigarrado follaje de nuestros bosques tropicales. Tiene los pelos parasitados por un liquen de color verdoso que le ayuda en este perfecto camuflaje.

Son muy torpes sobre el suelo, aunque resultan nadadores más bien diestros: Es un genial nadador, se le ha visto cruzando ríos elegantemente.

Durante la noche, se disminuye la temperatura de su cuerpo y esto les obliga a pararse y a esperar la llegada de la mañana. Con la salida del sol, el perezoso trepa hasta la cima del árbol y absorbe los rayos solares.

Su lento metabolismo y sus órganos sexuales poco desarrollados pueden ser la causa de su escasa o nula actividad sexual. Generalmente pueden tener una cría al año. La práctica del coito entre perezosos puede llegar a durar unas 20 horas dado que en varias ocasiones estos peculiares animales se quedan dormidos en medio de la práctica sexual. Muchos mueren debido a que al quedarse dormidos pierden sustento sobre la superficie que están agarrados y caen a su probable muerte.

PREDICCIONES

Ocupaciones y negocios: Pereza. Se encuentra super-adaptado para avanzar sin problemas en sus estudios. Pero sus constantes cuelgues y divagues constituyen un peligro en un mundo donde la competencia es la ley.

Amor: Lentitud exasperante con las mujeres. Tendrá posibilidades de arrimar el bochín en salidas nocturnas, pero serán desperdiciadas y las mujeres se alejarán al grito de “Este pibe no se despabila más”. Se justificará aduciendo que guarda energías que luego recargará exponiéndose al sol del mediodía. Una vez al año tendrá la oportunidad de terminar en la cama con alguna fémina, pero se quedará dormido en medio del acto sexual debido a un exceso de etílico o se resbalará y se pegará la cabeza contra la cómoda, quedando en estado semi-inconsciente.


Salud: Alertas. La exposición al sol le provoca quemaduras leves por boludo. Tenga cuidado mientras camina: sus movimientos torpes le pueden ocasionar caídas estrepitosas. Su régimen de “un cago por semana” le ocasiona inflamaciones que solo podrá liberar mediante gases de lunes a viernes, reduciendo la posibilidad de contacto con el sexo opuesto. Es posible que le crezcan plantines de pasto en la cabeza que son señal de su lentitud.

Sorpresa: La natación le rinde frutos. Al fin y al cabo, es lo único que puede hacer bien con cierta elegancia.

jueves, 14 de mayo de 2009

El horóscopo índigo: Presentación

Fecha: 12/05/09
Asunto: Que haces ponja!

Estimado Doctor Chan Fai-Nha:

Que tal, soy un niño índigo procedente de Buenos Aires, Argentina. No sé si estará al tanto de lo que somos y lo que hacemos, pero tenemos una maldición que nos persigue… miré le estoy escribiendo y se me acaba de caer el vaso con 7up que tenía arriba de la cómoda, con eso le explico todo…

En fin, queríamos saber si en la enorme sabiduría orientalista, y en la suya particular como astrólogo, hay un horóscopo contemplado para gente como nosotros.

Saludos cordiales,
G****


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Fecha: 14/05/09
Asunto: RE: Que haces ponja!

近日,投資失誤.. 比某隻股仔"線"左鑊好甘, 唔見左 我認為係好多錢... 最係自己EQ低. 抵能死! 近日,投資失誤.. 比某隻股仔"線"左鑊好甘, 唔見左 近日,投資失誤.. 比某隻股仔"線"左鑊好甘, 唔見左 :( 我認為係好多錢... 最係自己低. 抵能死! 近日,投資失誤.. 比某隻股仔"線"左鑊好甘, 唔見左 我認為係好多錢... 最 係自己低. 抵能死! ( 我認為係好多錢... 最係自己EQ低. 抵能死!

近日!!!



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Tal fue nuestro vago intento de comunicación con el famoso astrólogo norcoreano Chan Fai-Nha. Debido a nuestra total ignorancia del norcoreano, decidimos recurrir a un traductor vía internet. Obviamente, el resultado fue una incoherencia gramatical nefasta, pero entre tanta mierda nos llamó la atención lo siguiente:

. La referencia a 4 animales autóctonos de Norcorea
. La reiteración de la palabra “perdedor” en más de 9 oportunidades.
. La traducción ‘Panda Grande’, que creemos que en realidad significa Constelación de la ‘Osa Mayor’
. El saludo final como una puteada.


En base a esos 4 datos fragmentarios decidimos empezar a investigar por nuestra cuenta a ver si podíamos unir cabos sueltos. Al fin, creemos que reconstruimos lo que nos quiso decir Chan Fai-Nha. ¿Cómo lo hicimos?

1. Agarramos un mapa celeste de los tantos que circulan en Google
2. Unimos con puntos, como en esos juegos que jugabamos en el ‘Croniquita’, el suplemento infantil de ese diario que chorrea sangre llamado ‘Crónica’.
3. Whoala!


Encontramos los cuatro animalejos que nos decía el gran astrólogo norcoreano. El paso siguiente fue analizar sus características/particularidades y relacionarlo con nuestro modo de vida. ¿Cuál fue el resultado? El horóscopo de los niños índigo, que consiste en lo siguiente:

Dependiendo la fecha en que hayas nacido, un bicho índigo te protege (y te estigmatiza) de por vida. El período que abarca cada animal es de 4 meses. ¿Por qué? Porque cada 4 meses, la Tierra realiza una aceleración en su traslación, que corresponde mecánicamente con el traspaso de signo zodiacal índigo.

Así es. Tan simple como echarle la culpa de lo que te pasa a los astros. El sistema funciona!

jueves, 7 de mayo de 2009

Indigo del Mes: Adam Smith


Ok. Dos indigos son los gansos que escriben este blog. También hay índigos desperdigados por YouTube. E incluso uno fue protagonista de una serie de TV. Pero cabe la pregunta: ¿hubo o hay algún índigo famoso, reconocido en todo el mundo, que nos represente?

La respuesta es SI. A ver: pensemos en el sistema de mercado. ¿Alguna vez alguien se puso a pensar en como carancho funciona? Tal vez si, tal vez no. El punto es que todo esto que pensamos ya fue pensado hace más de dos siglos por un índigo: hablamos de Adam Smith (1723-1790), el padre de la economía política, que con su libro “La Riqueza de las Naciones” (1776) fundó los cimientos del liberalismo económico.


¿Por qué decimos que una persona tan importante para el pensamiento económico de la modernidad era un índigo? Porque su vida cotidiana nos revela que detrás de ese intelectual monumental que fue capaz de abordar de forma sistemática (y nunca antes realizada) el funcionamiento del sistema de mercado, de cómo se produce el valor y varias cosas más, se revela toda la personalidad de un índigo.

La lectura minuciosa del libro "Vida y obra de los grandes economistas" de Robert Heillbroner, que además de introducirnos en las doctrinas económicas, nos salpica e introduce en la vida privada de los pensadores económicos más influyentes, nos reveló dos cosas:

1. Manché con café con leche la primera mitad del libro
2. Adam Smith era índigo

Dos descubrimientos espeluznantes. El primero, porque el libro es prestado y la dueña me va a colgar de las pelotas. El segundo, porque confirmamos que la indiguez trasciende las fronteras históricas y que ya se encontraba en los albores del capitalismo. Un exhaustivo juicio crítico de la vida de Adam Smith nos dará los por qué de su inclusión en la categoría “indigo”. Adjuntamos las referencias para que los lectores no-indigos realicen las debidas comprobaciones:

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Argumento # 1:
"Del doctor Smith se sabía que poseía una personalidad para nada corriente. De todos eran conocidas sus distracciones y ensimismamientos; en cierta ocasión, paseando con un amigo, iba tan absorto en la discusión que sostenían, que cayó en un pozo de una tenería" (HEILBRONER; 1984:61)

Veredicto: Una ‘tenería’ es una curtiembre, así que el tipo cayó en un pozo de una curtiembre; y si esto fue así, quizás seguramente dicho pozo tenía líquido adentro, lo cual aumenta su indiguez. A los índigos nos suelen pasar estas cosas de tropezarnos o caernos.
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Argumento # 2:
"Smith se vio afligido durante toda su vida de una dolencia nerviosa: le temblaba la cabeza y hablaba de una manera extraña, como a trompicones" (HEILBRONER; 1984:64)

Veredicto: Que a una persona le tiemble la cabeza es raro. Y lo es aún más que hable a los trompicones, es decir, que al hablar la persona es como un auto al que se la da arranque pero no arranca: se traba, continua, se traba, se queda tildado, continua, se tilda nuevamente, no modula, se tildó, se trabó y hay que resetearlo. Este comportamiento verbal es registrado por uno de los que escriben en este blog.
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Argumento # 3:
"Cada dos o tres pasos vacilaba cual si fuera a cambiar de dirección o a volverse atrás" (HEILBRONER; 1984:65)

Veredicto: Ya detallamos en otro post nuestro particular modo de andar, en el cual constantemente nos chocamos. Adam Smith parece que tenía el mismo patrón de bipedismo.
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Argumento # 4:
“En cierta ocasión bajó a su jardín sin más ropa que una bata, cayó en el ensimismamiento, y en esa forma recorrió, paseando, una distancia de quince millas antes de recobrar la conciencia” (HEILBRONER; 1984:65).
Veredicto: Esto es algo muy raro. Puede deberse a:
a. Consumía LSD
b. Era autista
c. Era índigo
Como el LSD recién se aisló 150 años después y además no hay registros históricos de que Adam Smith fuera autista, la única respuesta racional es la “c”.
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Argumento # 5:
“Otra vez, paseando por Edimburgo con un amigo ilustre, un soldado de la guardia lo saludó adoptando la actitud de presentar armas con su alabarda. Smith, al que habían hecho semejante honor incontables veces, quedó ahora como hipnotizado por el saludo del soldado. Y entonces le contestó idéntica actitud con su bastón; pero el asombro del acompañante fue mayor cuando vio a Smith seguir tras el soldado, marcando su mismo paso y repitiendo con el bastón los movimientos que aquél hacía con la alabarda.” (HEILBRONER; 1984:65)

Veredicto: ¿Hace falta decir algo? Esas boludeces son típicas de un índigo!
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Argumento # 6:
"La mayor parte de 'La riqueza de las naciones' fue dictado a pie, junto a su chimenea, y frotando la cabeza contra la pared en un movimiento nervioso, hasta que la grasa de sus cabellos acabó imprimiendo una mancha oscura en el revestimiento de madera.” (HEILBRONER; 1984:70)

Veredicto: Idem al anterior. Solo a un índigo se le ocurre frotarse la cabeza contra la pared, y de yapa dejar una marca en el revestimiento de la misma.
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Argumento # 7:
"Adam Smith vivio en paz y tranquilidad su vida de solterón, en compañía de su madre, que alcanzó a vivir hasta los noventa años; fue, distraído hasta el fin, un hombre sereno, satisfecho." (HEILBRONER; 1984:71)

Veredicto: Al igual que nosotros dos y al igual que Juan Perugia, Adam Smith vivió con sus padres hasta bien entrado en años. Reconociendo que los índigos no tenemos independencia económica, no hay mucho más que decir.
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FUENTE: Heillbroner, Robert. "Vida y obra de los grandes economistas". Edición Orbis, España, 1984.

¿Destino?¿Misticismo?¿Casualidad?


Esto que voy a contar sucedió ayer por la medianoche y ratificó mi mística identidad como niño índigo. Es uno de esos momentos donde la cabeza te hace click y decís “Ok, soy un boludo, pero que una vieja me lo ratifique ya es demasiado”

Venía de la facultad y me bajé en Chacarita dispuesto a tomarme el mismo bondi que tomo todos los días pa’ volver a mi casa. Me encuentro a una compañera de la facultad que también tomaba mi mismo colectivo; al llegar a la parada, se nos acerca una señora para preguntarnos donde era la parada del colectivo Nº 87. No lo sabíamos, pero al final terminó también en la fila del bondi que esperabamos porque lo acercaba hasta Av. Mosconi. Por motivos que más adelante aclararé, bauticé a la señora como el Con de de Saint Germain*Todo comenzó como una charla entre el Conde de Saint Germain, mi compañera y otro flaco que también estaba en la parada. La secuencia de la conversación fue más o menos la siguiente:

a. Nuevas luces e iluminación en Chacarita
b. Plaza enrejada de Chacarita
c. Relación entre rejas y pibes que se drogan
d. ¿Por qué se drogan los pibes?
e. Asociaciones (o no) entre pobreza = delincuencia = droga
f. La goleada 6-2 al Real Madrid (no fue esto, pero me perdí esta parte de la charla así que la reconstruí con lo que mi mente divagaba en ese momento)
g. ¿Qué estudian ustedes?
h. Oficios varios de cada uno
i. Digresión en mi cabeza sobre la diferencia entre buñuelos de manzana y el strudel.
j. No recuerdo
k. Contaminación del planeta
l. Pandemias y gripe porcina
m. Supuesto renacimiento espiritual del mundo, según la señora.

En esas circunstancias de amena confraternidad, subimos al colectivo. Una vez arriba, mi compañera le pregunta al Conde por qué cree que hay un renacimiento espiritual; éste, sentad@ en el asiento inmediatamente adelante del nuestro, nos habló entonces sobre su vida: del orientalismo, de la filosofía de no-me-acuerdo-quien, del yoga, de la energía, la importancia de andar descalzo y no se cuentas cosas más que mi mente no retuvo.
Fue en ese momento que mi compañera le preguntó si ella sabía algo sobre los niños que tenían nombre de un color… así es, los niños índigos. A esta altura del partido no tenía mejor cosa que hacer que hacerme el boludo y hacer de cuenta que no los conocía, porque no estaba dispuesto a aceptar mi condición estrafalaria frente a ellos. Luego, lo espeluznante de todo fue el diálogo que sigue:

Compañera_ “¿Pero y quiénes son los niños índigos?”

Conde de Saint Germain_ (levantandose y aproximandose a la puerta para bajarse): “Ustedes”.
Sonrisita cómplice, saludo y se baja en Av. Mosconi.

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* El Conde de Saint Germain (1710-1784) fue un enigmático personaje que ha sido descrito como cortesano, aventurero, inventor, alquimista, pianista y violinista pero es mejor conocido como una figura recurrente en varias historias de temática ocultista. Se dice que nunca murió y se lo ha visto en varios lugares desde el siglo XVIII, lo que en total suma más de 20 apariciones en tres siglos.

No se sabe a ciencia cierta cuándo y dónde nació, aunque algunos dicen que nació 26 de mayo de 1696 en un castillo de los Montes Cárpatos, hijo del último rey de Transilvania, Ferenz II Rakoczy, y de su primera esposa, Teleky; se anunció oficialmente su muerte el 27 de febrero de 1784 en Prusia.

sábado, 2 de mayo de 2009

M.I.D.I segundo: tenis

Los M.I.D.I (Momentos Impresentables del Deporte Índigo) describen diferentes situaciones que afronto el índigo en su exitosa carrera deportiva. Como el título lo anticipa es momento de contarles acerca de mi primera incursión en el mundo de las raquetas y las pelotitas verdes: el tenis.
Aquellos eran años dorados de secundaria y de un físico que aguantaba múltiples actividades deportivas (no como ahora que no corro ni un riesgo) como fútbol, natación, truco y hasta criquet. Debido a ello, me sentía en condiciones de explorar y hasta con posibilidades de llegar lejos en el glamoroso mundo de las canchas de polvo de ladrillo. Fuimos con tres amigos a probar suerte, uno de los cuales ya tenía una vasta experiencia en el deporte. Lejos estábamos todos de las chombas de marca, las raquetas Wilson proevolution F-5000 y de las zapatillas antideslizantes pero si, muy cerca de las remeras piojosas, las toppers y los cortos truchos de la feria. Como algunos de nosotros no teníamos raquetas tuvimos que alquilar y nos dieron unas muy pesadas y bastante deterioradas, creo que de aluminio o de algo parecido.
El partido empezó, y por más pose de tenista que pusiéramos y horas de virtual tenis que tengamos encima éramos un desastre, quedando el 90% de las pelotas en la red. Estábamos más cerca de un partido playero en las Toninas que del Tennis Masters Cup de Shanghai pero no nos importaba, seguíamos adelante punto a punto, jugando cada pelota como si fuera la última. Yo siempre fui regular en todos los deportes y esta vez no iba a ser la excepción: perdíamos como en la guerra.
Promediando la mitad del partido sucedió el hecho por el cual yo considero que este relato es digno de ser contado e inclusive marcándome por el resto de mis días. Era el turno de saque de mi amigo que tenia mayor experiencia en el tenis por lo tanto, sacaba muy fuerte haciéndose muy difícil poder siquiera pegarle a la pelotita. El que recibía el saque fui yo. Saca el muchacho, por supuesto desde arriba y no como nosotros que hacíamos picar la pelotita en el piso y le pegábamos. La pelota empieza a tomar mucha velocidad desde el comienzo pero yo tenía mucha actitud y sentí que era una pelota muy fácil de responder. La pelota se empieza a acercar hacia a mí y a partir de ahí veo todo como en cámara lenta. La pelota SE ACERCA, SE ACERCA, SE ACERCA y yo con un excelente drive de mano derecha CONECTO. La cuestión es que como índigo que soy no conecte con la pelota (que ni si quiera llegue a rozar) sino con mi propia JETA. Si!, el salame se autorraqueteo la geta y se incrusto la raqueta en una ceja con toda la furia. Empezó a brotar mucha sangre lo cual me impedía una buena visión, además de manchar toda mi ropa y la cancha, por lo tanto por mi culpa se suspendió el partido y nos fuimos a que me vean el corte.





Raqueta Nº 1: Wilson proevolution F-5000 utilizada por algunos de mis amigos.
Raqueta Nº 2: raqueta parecida a la que uso el índigo.



Documento fotográfico: foto sacada por un aficionado, él cual capto con su cámara el preciso momento que me estrolaba la raqueta en mi propia cara.

PD: "la marca" fue en la ceja, que después use para chamuyar minitas diciendo que era la misma marca que usaba Pablo Echarri en la novela Montecristo.

jueves, 16 de abril de 2009

Sabor a Indigo

Sinceramente, lo admito: no me gusta cocinar. Pero uno piensa a futuro y dice “¿Qué voy a comer cuando tenga que vivir solo?”. Y la respuesta no puede ser “pan, arroz y agua”. Así que motivado más por la necesidad que por la curiosidad de a poco empecé a incursionar en la cocina. Ya me había ido de viaje dos veces y las dos veces me recontra cagué de hambre. Había que aprender. Cueste lo que cueste.

Con dicho plan tozudo en mi mente me dispuse a poner manos en la masa. Los primeros días fueron de reconocimiento y cooptación de personajes nefastos, los cuales necesariamente deben ser nuestros aliados: varios cuchillos, una cuchilla, una minipimer, 2 ollas, 1 sartén y 3 pizzeras. A lo último se adicionó la tostadora eléctrica. Sumado a mis aliados, tenía 3 actitudes psicológicas características del índigo que para nada me ayudaron (ni me ayudan):

1. Facilidad para el divague: tengo que estar cocinando ‘x’ comida y estoy pensando en aquel delantero africano que tenía Independiente allá por el noventa y pico.

2. Adoración por el fiambre: Pensamientos del tipo “ya fue, si se me quema de vuelta, agarro pan y mortadela” invaden cada segundo de mi estadía en la cocina.

3. Previsión al pedo: siempre pongo un poco más de algo por las dudas.

Por ende, para entender lo que le sucede a un índigo en la cocina, es necesario es tener en mente los tres puntos anteriores. Dicho esto, intentaré dar un breve repaso de mis experiencias culinarias:

- Las primeras veces que pelaba una papa me daba impresión: en mi mente se dibujaba la cara de Juan Topo, y el continuo pelado me recordaba la cabeza de ese entrañable personaje. Muy extraño. Luego pude superarlo.

- Al cocinar fideos, hasta el día de hoy me mantengo alejado de los fideos tirabuzón: porque siempre se me pasan y terminan desenrollándose.

- Media taza de arroz para una persona siempre me parece poco. Siempre pongo un poco más por las dudas. Ese "por las dudas" equivale a 3 platos y medio.- Al cocinar carne en la plancha, una estela de humareda invade todos los recodos de la casa. Y siempre sale más humo del que le sale a mi vieja o a mi abuela cuando hacen churrascos. Siempre

- Las papas fritas no las frío: directamente las sumerjo en un mar de fritura, ya que siempre pongo más aceite del que debería.

- La tostadora eléctrica es mi carta de poker. Prácticamente recaliento todo ahí: mi vieja se agarra la cabeza cuando ve porciones de pizza, fainá y hasta empanadas saltando por los aires desde lo más recóndito de la tostadora. Ahora cada vez que se tuesta pan, sale un olor a queso quemado y aceite terrible, ya que la rejilla interna contiene los restos de mis crímenes.

- Muchos platos que preparo se me terminan quemando, ya que me cuelgo y me olvido de “relojear” la comida a ver cuando está lista para retirar del fuego o del horno.

- Cuando hago pizzas, siempre se me rompe la “montañita” de harina cuando le agrego el agua y la levadura. SIEMPRE. Ergo, todo el engrudo termina desperdigado por los pisos de la cocina.

- He llegado a confundir la cebolla con un ajo. Y un zapallo con una calabaza. Y un ají con un morrón.

- Aún no he podido entender las relaciones de poder que se teje entre el carbón, el papel de diario, el fósforo y la carne. Tengo firmes sospechas de que por algún proceso metafísico que escapa a mi conocimiento, el papel de diario entra en comunión con el carbón y por magia divina cocina la carne. De hecho, la única vez que hice un fuego fue junto con un índigo amigo y colaborador de este blog. Tardamos 3 horas en prender el fuego y cocinar unos patys. Tristísimo!
PD: Era el palomo Luzuriaga

domingo, 12 de abril de 2009

El índigo y el deporte

En esta oportunidad pasaremos a describir la relación del índigo con el deporte. Los M.I.D.I (caracterizamos las situaciones con siglas tontas como I.R.M.A o M.I.R.T.A y esta situación no va a ser la excepción) son Momentos Impresentables del Deporte Índigo. El índigo siempre desarrollo múltiples actividades deportivas que van desde el fútbol pasando por la natación hasta llegar al atletismo. Como él es tan “especial” en todos los ámbitos de la vida, aquí también se iba a destacar de forma muy marcada. El problema radica en que el salame con queso se destaca en deporte no por las victorias sino por las frustradas actuaciones, los últimos puestos y los diferentes bochornos deportivos.
De toda mi larga y exitosa carrera deportiva he elegido tres deportes (atletismo, fútbol y tenis) en los que tuve una exitosa pero fugaz trayectoria aunque mi paso por las mismas dejo una fuerte impronta difícil de olvidar. En esta oportunidad narrare lo que me sucedió con el atletismo.


M.I.D.I primero: Atletismo

El atletismo surgió en mi debido que fue la elección que hice en la secundaria ya que parecía la opción en la que uno podía rascarse más. Pero no fue así. En los primeros años me dedique a fondista (correr distancias de más de 1000 mts) que era una de las actividades atléticas más cansadoras, pero en esos años era todo un joven y creía que tenia físico y condiciones para poder estar entre los primeros puestos.
Resulta que aquel año se venían los bonaerenses entonces en la escuela había una competencia interna para ver quien iba a representarla en las diferentes especialidades. La cuestión es que para largas distancias, competencia aburrida y cansadora, no se presento casi nadie e hicimos la prueba un amigo y yo. Corríamos 1000 mts y el que ganaba tenia el honor de representar a la escuela. La competencia se llevo a cabo en la pista de atletismo (no tenia nada de pista, era de tierra señalizada con llantas enterradas y las raíces de los árboles hacían que tropezarse no fuera una tarea difícil). La carrera empezó muy pareja los primeros 500 mts, peliándose metro a metro paso a paso. Aquí es donde sucede un hecho que todavía mi amigo sigue considerándolo como de alta traición por mi parte y que es lo que a mí me posibilito ganar la carrera ( mariano: no fue como pensas, no fue culpa mía!!). La cuestión seguía muy pareja, nos pasábamos el uno al otro constantemente y en ese momento mi amigo atina a querer pasarme pero se engancha con mi pie y con muy mala suerte tropieza y se desparrama por el suelo (su hipótesis sigue siendo de que yo le hice “la traba” para ganar y poder ir a los bonaerenses). Desde el piso me grita: “espérame” a lo que yo en una actitud muy antideportiva no hice caso y seguí corriendo. La carrera siguió, mi amigo se recupero pero se canso y no pudo mantener el ritmo dando como resultado mi victoria.




Aclaración: la imagen puede variar con respecto a los hechos reales.

Los bonaerenses me encontraron muy confiado ya que tenia zapatillas con clavos que suponía que me daban una clara ventaja haciéndome sentir muy superior al resto de los participantes. La carrera empezó muy pareja donde mi estrategia era empezar tranqui, guardar combustible y al final explotar y ganarles a todos. La cuestión fue que me lo tome muy tranca y cuando me di cuenta estaba entre los últimos y el combustible que guarde para el final, se había perdido por algún agujero. Yo supongo que fue culpa de que los clavos de los zapatos estaban chuecos y no tenia buen agarre a la superficie (el índigo siempre cree que la culpa proviene de algún factor ajeno a él) y en conclusión; el final de la carrera me encontró peleando por no salir último con la única mujer de toda la competencia. La chica se canso y abandono por ende, de todas formas salí último cuando el colegio había ganado en todas las competencias y yo fui el único que salio cola, que triste!





Aclaración: primeros momentos de la carrera; la imagen puede variar con respecto a los hechos reales. Al índigo se le ha borrado el rostro para preservar su identidad; es el de playera blanca número 000 pasos estilizados como cervatillo corriendo por el bosque.

jueves, 2 de abril de 2009

El Imperio Contraataca


Era domingo a la tarde y estaba con amigos en la plaza, tomando cerveza y comiendo papas fritas y maní… si, el terrible maní. Me mantuve alejado durante 2 horas del dichoso paquete, porque siempre me tiento a comerlo. Cuando ya se hacía de noche y nos estabamos por ir, me agarró hambre. Vi que estaban el paquete de papas y el de maní sobre el pasto, ya que ya habían sido atacados y dados por muertos; papas: ni una. Maní: había un par! Perfecto! Que puede salir mal?

Llevo un maní a la boca. Llevo un segundo. Llevo un tercero. El cuarto maní que agarré estaba como “crocantito” pero no le di bolilla. El quinto ya estaba pinchudo, así que comencé a temer que algo andaba mal. Miro adentro del paquete: hormigas negras comiendose el maní! Ah!! Nuestro archienemigo tentó a esas nobles criaturitas nobles y trabajadoras para que se acerquen y de esa manera cobrar venganza contra los índigos!

Esto me motivó a averiguar algunas curiosidades sobre nuestra kryptonita. Aunque no lo crean, está presente en el centro de la bandera del Perú, y su consumo es habitual en dicha región desde hace por lo menos 4000 años:


Viendo más de cerca, en el escudo se ve la planta de maní en el cuadrante superior derecho:


Hagamos zoom sobre dicho cuadrante:


Ah!!! Nuestro archienemigo! ¿Quién es dicha representación nefasta del igualmente nefasto maní, casi el diablo sobre la Tierra? Es “Mr. Peanut”, el logo y mascota de Planters, una empresa de snacks que depende del monopolio Kraft Foods.


No hay duda que Mr. Peanut representa a un burgués: sombrero de copa, monóculo, guantes blancos y zapatos de alta costura. ¿Pero por qué odia tanto a los índigos? No lo sabemos, pero a la luz de este descubrimiento, creemos que quizás seamos más peligrosos de lo que pensamos; quizás seamos el motor de cambio de la sociedad hacia la Patria Socialista, y este nefasto personaje es un enviado de la CIA para neutralizar la capacidad revolucionaria de las clases índigas. Estemos alertas, nuestro enemigo no es ningún bebé de pecho y nos aventaja 86 años de experiencia en la lucha armada, tal como lo muestra el siguiente testimonio fotográfico:


Por eso, hoy más que nunca: Indigos del mundo, uníos!

domingo, 29 de marzo de 2009

"Y AHORA ME LO VENIS A DECIR??"

Si el índigo fuera actor seguramente seria Juan Perugia. Este personaje pertenece a la serie “Todos contra Juan” que se emitió a fines del año pasado por canal dos y que nuevamente están repitiendo por el mismo canal. La historia básicamente se basa en Gastón Pauls (Juan) el cual fue parte de una exitosa novela en la década del 90, en la que él interpretaba uno de los personajes más importantes (Paco). Luego de este boom el actor empezó a decaer, no consiguió buenos papeles y entro en una especie de pozo sin fondo hasta llegar al tiempo actual, en el que transcurre la novela, con treinta y pico de años, viviendo con los padres, sin un solo buen trabajo, sin éxito con las mujeres, un amigo de la casa diríamos, UN INDIGO. Para mostrar porque consideramos a este personaje de ficción un índigo vamos a mostrar algunos paralelismos entre Juan y los que hacen este blog.

• Juan Perugia vive con sus padres y es económicamente dependiente. Los índigos, debido a la crisis financiera y no a su falta de visión empresarial, también dependen de sus padres para mantenerse vivos y cada tanto usan la siguiente expresión: “¡¡Mamá dame plata!!”.

• Juan Perugia no esta a la moda en cuanto a formas de vestirse. Siempre se lo ve con las mismas “ropas”, lo que es muy clásico de los índigos ya que aunque tengan un armario con variadas vestimentas siempre usan las mismas viejas y desgastadas prendas. El mayor porcentaje de las prendas de su armario no pertenecen a los shoppings sino a los hermanos mayores en algunos casos, o sino provienen de los padres o tíos lejanos.

• Juan Perugia tiene conflictos varios con su cuerpo, dentro de los cuales resalta una incipiente calvicie. El índigo siempre preocupado por las cuestiones estéticas de su cuerpo, debido a que se quiere mantener lindo para las chichis, siempre anda intranquilo por esa panzita birrera o por esas entradas que anticipan un futuro de calvicie.

Aquí tenemos un documento fotográfico de lo que veníamos diciendo:




• Juan Perugia durante toda la novela tuvo varios contactos con el sexo opuesto los cuales, por varios motivos, terminaron en rotundos fracasos. Esto era producto de que en realidad tenía un gran amor pero como es un índigo, nunca podía comunicar sus intenciones a esta chica, siempre que planeaba algo le salía todo mal, como nos paso a nosotros en más de una oportunidad. Al final de la novela, como toda ficción que termina con final feliz, Juan se queda la mujer que amo desde siempre. En este punto tenemos que disentir con Perugia ya que esto es una novela y los índigos reales de carne y hueso, por más duro que suene, no terminan juntos al lado de su “amor” pero no nos importa porque somos especiales, somos INDIGOS.

• Juan Peruggia se caracteriza por afrontar hechos atípicos y bochornosos que solo les ocurren a los papasfritas autoconvocados bajo el nombre de índigos. Algunas de estas situaciones ya las hemos contado en esta página y como consideramos a Juan uno de los nuestros, acá tienen algunas situaciones que le pasaron a este índigo:

jueves, 26 de marzo de 2009

Cabeza de Radio


Así es, fui uno de los miles de afortunados que tuvo la oportunidad de ver a Radiohead en vivo. Punks, emos, floggers, metaleros y el Comité de la Liga de Amas de Casa se dieron cita en el Club Ciudad de Buenos Aires para presenciar semejante hecho histórico. Pero nadie contaba que entre las huestes de cabezas de radio había un muchacho cabeza de índigo infiltrado.

Llegué a las 16hs con dos amigas, con el objetivo de estar lo más cerca de nuestros ídolos; llegamos a estar todo el recital prácticamente en la valla, entre apretones, presión de la gente que entraba y varios vivos que me tocaron el culo.

A las 18hs arrancó La Portuaria. Ni fu ni fa, no vale la pena comentarios. Estaba en la valla. Luego fue el turno de los vejetes alemanes de Kraftwerk y sus ritmos electrónicos. Estaba en la valla.

Sale Radiohead. Ovación. “Ahí está Tom Yorke!!” grité eufórico, mientras señalaba a Ed ‘O Brien, el guitarrista. Ok, no tenía anteojos, bah, los tenía pero estaban empañados, lo que era lo mismo que la nada.

La cuestión es que estaba en la valla… por lo menos hasta el tercer tema, cuando se me hizo insoportable la combinatoria de presión de la gente contra mi esternón y el mar de tufo y sudor que estaba respirando. Casi viendo las estrellas por la baja de presión, decidí salir. ¿Cómo? A la manera de la “indigo way of life”: Le pedí al tipo de Seguridad que me saque, cosa que realizó con mucho esfuerzo. Mientras me sacaba mis piernas se revolearon dando tremenda patada voladora a lo Bruce Lee a una mina que estaba en la valla.

Me llevan a la enfermería donde me atiende una enfermera joven y muy buena onda. Me recuesta en el piso y me da un vasito con agua. Pero era tanta la sed que tenía que necesitaba más, ya que estaba mas deshidratado que una pasa de uva. Pero me negaron un segundo vaso, aduciendo que había poca agua y que era para la gente que seguramente caería más tarde, durante todo el recital. Resignado, salgo de la enfermería y me quedo en un costadito del recital, escurriendo mi remera que estaba empapada de sudor mío y ajeno, y comprando Pepsi a un precio %300 más alto que el normal.

Para mi sorpresa, me encuentro con un mar de gente empapada: sin lugar a dudas, eran personas que habían estado delante de todo, como yo, y tuvieron que salir porque se asfixiaban. “Qué bueno! No soy el único”, pensé. Entablé una tierna amistad con un pibe de Villa Soldati, que me dijo el nombre pero no lo escuché porque me zumbaba el oído, así que lo bauticé cariñosamente como “Anteojito”.

Fue ahí que mientras hablaba con mi nuevo compañero visualicé a una chica, muy bonita ella, que salía de la enfermería directo a comprar agua… pero se ve que no encontraba la billetera; cuando pasa a mi lado, la freno y el diálogo fue el siguiente:

_ ¿Vos querés agua?
_ Si
_ Dejá, te la pago yo
_ No, está bien, gracias (media vuelta y se va)
_ ¿Y si vamos a medias? (con cara de “he perdido la batalla, pero no la guerra”)
_ Bueno, dale (SONRISA)

Sí! Sonrisa! “Esta es la mía”, pensé. Por fin tenía frente a mí la posibilidad de comer tira de asado después de tanto tiempo.

PEQUEÑA DIGRESION
“Tira de asado” es una clasificación índiga sobre la belleza femenina. Como somos medio gansos, encasillamos a las mujeres en una escala unilineal ascendente dando lugar a la T.I.M.B.A. (Tabla Indiga de Mujeres Bellas Acechables), que consta, de menor a mayor, en lo siguiente:

Puchero frío = 2 puntos
Osobuco = 4 puntos
Tapa de nalga = 6 puntos
Pelleto = 8 puntos
Tira de Asado = 10 puntos


La chica en cuestión era un “10 + Felicitado”, con una carita sonriente en el borde inferior del examen: calificaba sin problemas con una TIMBA de “Tira de Asado”, algo a lo que los índigos siempre intentamos aspirar pero nunca llegamos, por lo que nos pasamos la vida alimentándonos a base de puchero frío y osobuco. ¿Se entiende el punto?


CONTINUACION
No solo le compre el agua, sino que deje que la tomara casi toda ella: de esta manera había quedado como todo un Príncipe de Asturias frente a una hermosa muchacha. Pero mi cuerpo reclamaba agua, así que me tuve que aguantar hablar con toda la boca empastada y viendo como tan preciado líquido desaparecía en esa hermosa boca. Charla va, charla viene, me cuenta que se llama B**** (los asteriscos son para proteger su identidad), tiene 17 años y no es de Buenos Aires, y que se iba esa misma noche para su provincia. “Esta es la mía”, dije.

En ese momento, aparece Anteojito por detrás, que estaba sentado porque estaba cansado. Molesto por su presencia, le tiro a B que nos vayamos a buscar un lugar más cómodo para ver el recital. Dichas estas palabras, dejé plantado a Anteojito, mientras para mis adentros cantaba la canción de Cacho Castaña “Ahí viene el matador, ahí viene el matador”.

Mi caballerosidad no conocía límites: pisé barro flojo y casi me voy a la mierda, pero con un suave vaivén de caderas le hice notar que no caminara por ahí porque se iba a embarrar, que tomara otro camino. Era el Duque de Borgoña!

Y si era un duque, debía de tomar de la mano a mi damicela. Así que lo hice suavamente y la fui guiando entre el gentío. “Esta es la mía”, pensaba.

Paramos en un lugarcito bastante copado para ver el recital y este zángano era feliz viendo el brillo en los ojos de la reina abeja, rodeada de obreros aleteando contentos por estar viendo a Radiohead. Ok, creo que el cuasi desmayo me estaba pegando mal, así que antes de mandarme una caída estrepitosa sobre ella tal como le había pasado a mi compañero, decidí jugarmela.

Que chiste va, chiste viene. Que sos muy linda, que gracias. Que te toco y que te abrazo para que te rías. A esta altura me sentía Don Juan de Marco. “Soy insuperable”, pensaba. Así que en un descuido aproveché para tirar un cabezazo (manera índiga de besar, que detallaremos en otro post)… que termina en la mejilla de la muchacha. Así es, me había corrido la cara. Ahí fue cuando sucedió la “Gran Indigo”:

_ Che, que te quería dar un beso de amigos, recién nos conocemos…
_ Es que tengo novio
_ De en serio? Yo también!
_ Si? Tenés novio? (RISAS)
_ SI, SOY PUTO

¿? ¿?¿? SOLO A UN INDIGO SE LE OCURRE UNA RESPUESTA COMO ESA! El barco ya estaba hundido, y luego de ese comentario de mi persona, al barco le explotó una bomba atómica en cubierta y un millar de pingüinos empetrolados encallaron en las playas de Mar del Plata. Por lo menos le saqué una sonrisa y se echó a reír.

Así que continuamos tranquilos viendo el recital y haciendo comentarios tontos, del tipo “Que bien que tocan”, “Que buen juego de luces”, “Que cara la bebida” o “Tengo gases, te jode?”. Una vez terminado el recital le digo que la acompaño hasta su punto de encuentro, y tras negarse tres veces la despido con un “Chau, nos vemos”, con un guiño de ojo izquierdo incluido… pero que pelotudo! CUANDO LA IBA A VOLVER A VER? Pero no es pelotudez… se llama INDIGUEZ. De un índigo con cabeza de radio.

lunes, 23 de marzo de 2009

Indigos en la Web

Internet es nuestra vía para conocer más gente como nosotros. Al final creo que somos más de lo que esperábamos!



jueves, 19 de marzo de 2009

Indigo Recordando Momentos Angustiantes

Como ya han leído diferentes momentos índigos sucedidos a mi compañero durante la infancia, es hora de que este salame con queso demuestre que no se queda atrás y que durante su niñez fue tan índigo como lo es actualmente. Los diferentes sucesos que pasaré a contar no son “M.I.R.T.A.” (Momento Indigo Relacionado con la Televisión Abierta) sino podríamos definirlos mas bien con otro nombre como “I.R.M.A” (Indigo Recordando Momentos Angustiantes) los cuales hicieron de mí un boludo superior al promedio.

Mi primer “I.R.M.A”, aunque no sea un recuerdo sino más bien algo que me contaron, sucedió a la corta edad de 3 años. Como todo índigo que se jacte de tal, siempre tiene que tener algo especial y yo me empecé a destacarme a muy temprana edad. Resulta que las primeras palabras entendibles, como mamá o papá, de todo ser humano salen a la luz a una edad razonable, que sino no me equivoco (el índigo muchas veces quiere hacerse el sabiondo y no sabe un pomo), es de entre uno y dos años. Yo, como quería salir del promedio, parece que transcurrí mis primeros dos años de vida sin evocar palabra alguna más que alaridos que parecían aullidos de lobos, los cuales hacia para pedir algún tipo de cosa. Mi familia, preocupada porque su criatura parecía un orangután a la hora de querer expresarse se preocuparon, y creo que hasta hicieron algún tipo de consulta. Una vez descartado problemas físicos y certificar que no halla ningún tipo de retraso mental (creo que ese estudio lo tendrían que haber repetido) solo faltaba esperar el milagro, el cual llego tardíamente cuando tenia 3 largos años. Ese momento soñado, tan esperado por mis padres sucedió un verano en Mar de Ajó. Haber hablado a la tardía edad de tres años ya es un hecho índigo, pero si a esto le faltaba un ingrediente se lo puse cuando dije mi primera palabra. Parece que en vez de decir las palabras clásicas con las que los padres se enorgullecen de sus hijos como “Mamá”, “Papá”, “Viva Perón”, su amado hijo, quiso ser recordado por haber dicho una palabra “exótica” ( exótica es una palabra glamorosa para describir fenómenos poco comunes o que no se dan con regularidad).

Para ir finalizando y desvelar el misterio, parece que a mis tres años lo más importante para mí, no eran mis queridos padres, ni abuelos, ni hermana, ni el perro sino mi hogar, ya que lo que el índigo dijo fue, con voz clara y enérgica: “A casita”. De pasar tres años sin decir nada con sentido, empecé a repetir como un loro “a casita”, “a casita”, “a casita”, hasta el cansancio.

Mi segundo “I.R.M.A” sucedió en salita azul a los 4 años el día de la bandera. Aquel día concurrí normalmente a mi humilde jardín y después de la merienda, que era un rico mate cosido con un pan el cual nunca comía y me lo guardaba en la mochila para dárselo a mi abuela; tuvimos la divertida clase de música. Recuerdo que la sala de música era un lugar amplio donde había un piano y mientras que el profesor cantaba canciones a los pendejos, entre los que me incluía, estos saltaban desaforadamente como si estuvieran viendo a Barny o a Los Teletuvis. Lo que me acuerdo es estar junto con mis compañeritos saltando y coreando algunas bellas melodías cuando por culpa de tener los cordones desatados , los cuales pise con toda la mala suerte del mundo, me fui directo de jeta al suelo teniendo aun más mala suerte porque aterricé con la pera y me la hice percha. Producto de esa caída empezó a brotar mucha sangre y muchas lágrimas. Lo próximo que recuerdo era yo llorando, creo que en preceptoria, con toda la pera embardurnada en sangre pero sosteniendo y flameando una bandera nacional producto del 9 de julio y varias maestras alrededor mió tratándome de consolar. Después de esa tragicómica escena me llevaron a un hospital, que no recuerdo, para cocerme y no se porque me “opero” la pera un amigo de mi viejo. La cuestión era que yo no paraba de llorar y me movía mucho, por lo tanto era muy difícil para el medico cocerme. Para poder cocerme con eficiencia mi padre me tenía pero yo no paraba de moverme, y era tanto el movimiento que se me aflojo una zapatilla que voló con toda la furia y por muy poco no mato a una enfermera. Después de todas estas circunstancias parece que me calme, con el tiempo mi pera sano y yo volví al jardín a rasparme las rodillas y a pegarles a mis amiguitos con mi ninyaku amarillo de las tortugas ninjas.

Mi tercer “I.R.M.A” creo que fue en quinto grado, siendo el producto de muchas burlas por parte de mis crueles compañeros que siguieron por varios años después de sucedido el hecho. Aquellos eran los años donde el pequeño lentamente iba saliendo de ese mundo de jugar a las bolitas y al poliladron para ingresar en las primeras rondas “de botellita” y donde los primeros semáforos se avizoraban en el horizonte. Ese año corría el rumor de que una de las chicas más lindas del curso estaba detrás de este índigo, cuyo chisme seguramente había salido del clásico “verdadero o falso”. El pequeño índigo no le daba ni pelota al rumor debido a que estaba más preocupado de hacer “opi” jugando a las bolitas, que a si una chica gustaba de él. Esta pequeña historia de “amor” (o de incipiente amor, aunque no hay nada para que lo llamemos amor) tuvo su trágico desenlace en el cumpleaños de mi compañerito Mauro. Esos cumpleaños eran la actividad social mas esperada por el curso debido a lo novedosas y divertidas de las mismas. Un año fue juego con harina, otro año el boom fueron los soplamocos con las bolitas de paraíso y siempre había algo por los cuales esos cumpleaños estaban buenísimos. Aquella edición de quinto grado se centro en el chisme de que “la rubia” gustaba del índigo y durante todo el cumpleaños me venían a decir cosas, la cuestión es que era un mini puterío de idas y vueltas hasta que el niño índigo se canso, tomo una decisión y mando a llamar a la rubia. Cuando estuvo frente a la rubia puso cara de grande y con vos firme le dijo: “somos muy chiquitos para ser novios” (o algo parecido) QUE INDIGO DIOS MIO!!!. Lo que recuerdo es la cara de la niña como de: “tan chiquito y ya tan pelotudo”. Después de esta escena de culebron mexicano, vinieron unos compañeritos a apoyarme diciendo textualmente: “decisión adulta la que tomaste” aunque cinco minutos después se burlaban también de la boludes que había dicho. El niño índigo al ser cargado por mucha gente, exploto tirándole un vaso con naranja a una niña que dijo un simple comentario. El cumpleaños paso, igual que quinto grado pero el “somos muy chiquitos” quedo grabado a fuego entre mis amigos que lo siguen evocando como una de las boludeces mayores que realizo, quien les escribe.

miércoles, 11 de marzo de 2009

La influencia de la TV en los niños indigos

Que tierna es la infancia! Y lo fue aún más para nosotros, que no sabemos si ya nacimos índigos o desarrollamos nuestras capacidades especiales con el tiempo.

Como todo infante fuimos muy permeables a los estímulos visuales que nos proporcionaba la bendita TV, pero nosotros vivíamos en un mundo de fantasía en el cual creíamos que todo lo que sucedía en los dibujos animados era plausible de ser reproducido i-n-t-e-g-r-a-m-e-n-t-e en la realidad cotidiana. Para muestra, bastan 3 botones.

#1: El niño pescado cabeza de mazorca
Mi primer Momento Indigo Relacionado con la Televisión Abierta (“M.I.R.T.A.” de ahora en más) se remonta a cuando yo tenía 2 años. Resulta que a esa edad ya mi madre me daba alimento sólido, porque ingenuamente suponía que yo ya sabía como distinguir lo que se come de lo que no, y como se mastica y se traga. Yo creo que pedía demasiado.

Mi vieja me dio a probar choclo entero por primera vez, explicándome que se agarraba por los extremos y se comía con los dientes, tan solo una vez que esté tibiecito. No parecía nada difícil! Pero para hacer las cosas hay tres caminos: el correcto, el incorrecto y el índigo. Así que este niño apenas vio el choclo tuvo la gran idea de pasarselo por el pelo, tal como si fuera un peine. Pobre mi madre que me tuvo que meter en la ducha para sacarme todo el aceite del puchero que tenía en la cabeza.

La confusión de la ecuación “choclo + pelo = peine” me fue develada tras años de psicoanálisis: para esos momentos era yo un fanático acérrimo de La Sirenita, llegando a ver dicha peli unas 11 veces como mínimo; en especial, recuerdo que reía descaradamente frente a la irrisoria acción de la hembra-pez de Ariel cuando subía a la superficie y confundía un tenedor con un peine. Hete aquí una primera prueba irrefutable de la influencia de la TV en los niños.


#2: Un boludo ectoplasmático
Mi segundo MIRTA me lleva a cuando entré al jardín de infantes. Durante la primera semana de cursada había quedado fascinado con una caja de juguetes que tenía los famosos camioncitos DURAVIT, pero como llegué tarde, ya todos tenían un dueño y se negaban a compartirlo conmigo. Así que me dirigí al arenero y a los juegos que allí estaban. Si lo están pensando, no, no agarré un puñado de arena y me lo metí en la boca. Eso es de niño común. Es más, no conocía la arena hasta esa semana, pero realmente ni fu ni fa, poca atención le presté. Años después la terminaría odiando cuando tragué enormes cantidades de sal y arena un verano en las playas de San Clemente pero esa es otra historia.

Mi entretenimiento infantil se basaba en subirme a los juegos y deslizarme hábilmente por el caño, no como las bailarinas de Tinelli, sino tal como lo hacían los Cazafantasmas cuando eran llamados para combatir espectros ectoplasmáticos. Pero el tiempo pasaba y ya me aburría, así que decidí hacerlo más interesante: directamente tirarme desde lo alto del juego hacia el piso arenoso. La primera vez tomé coraje y me tiré, cayendo despatarrado sobre la suave arena. Sin rasguños. Que divertido y barato era! Hilaridad instantánea o te devolvemos tu dinero. Pero el jardín era público y gratuito así que nada de eso. Para la segunda vez, me arrojé sin vacilar hacía el vacío, con la mala suerte que había un compañerito justo abajo mío que se dirigía a subir por la escalerita.


Conclusión: caí despatarrado sobre el pibe, con tanta mala leche que le pegué una patada en el ojo y tuvieron que llevarlo de urgencia al hospital. Lo único que atiné a hacer en ese momento fue llorar para que me busque mi madre, cosa que efectivamente sucedió. Luego el pibe fue llevado al hospital y al otro día volvió con un moretón a escasos centímetros del ojo izquierdo. (NOTA: Emiliano, si estás leyendo esto, te pido mil disculpas y que sepas que fue sin intención. Apenas comenzaba a controlar mi indiguez).

#3: No tiren papelitos (ya hay un papelón en la cancha)
Mi tercer MIRTA me remite a mi época de incipiente jugador de fútbol. Digamos la verdad, que levante la mano el que de chiquito no soñó con ser estrella maradoniana. Pero mi amor por la redonda no estaba motivado por Maradona, Argentina y la canción de Italia ’90, sino por una entrañable serie llamada Supercampeones (o Capitan Tsubasa, en el original japonés). Realmente me pasaba horas flasheando que era un integrante más del Niupi. Jugaba realmente bien, me la pasaba esquivando rivales y disparando un balón que por la fuerza de mi tiro se tornaba ovalado y opacando la brillante figura de Oliver Atton. Obviamente, todo eso sucedía en mi cerebro.


Una de mis grandes dudas era como hacían los hermanos Korioto para saltar tan alto en medio de un partido sin usar los propulsores que utilizaba Iron Man. Pues bien, me encontraba haciendo tiempo mientras esperaba un entrenamiento de fútbol y creí entender cual era la razón: había que saltar sobre la pelota! Brillante razonamiento. Exactamente, la pelota, inflada, actuaría como una cama elástica que me propulsaría sobre el firmamento de la cancha y caería sobre los rivales. En ese momento, un compañero lanzaría el balón y yo caería justo para hacer un gol de palomita y salvar a mi equipo del fantasma del descenso. Así que frente a las miradas atónitas de mis amigos, apoyé la pelota cuidadamente en el piso y corrí como si fuera a dar un tiro libre. Hábilmente salté sobre la pelota con intenciones de rebotar. Lo siguiente que pasó encasillaría en la etiqueta de “gag del idiota que pisa la banana”: pisé con mis dos piés la pelota y está se deslizó hacia delante, mientras yo y mi culo caíamos hacía atrás. Caí con todo el peso en el culo y de milagro no me golpeé demasiado la nuca, sino quizás hoy no estaría contando está anécdota. Pero aquí seguimos, indestructibles frente al paso del tiempo y de las gansadas que hacemos.

martes, 10 de marzo de 2009

Un tropezón no es caída (excepto para nosotros)

La siguiente secuencia de hechos bochornosos me sucedió hace un tiempo por la zona oeste en una de mis tantas salidas nocturnas. Como todos los sábados salí con algunos amigos a reproducir una de las tantas noches de mucha cerveza y pocas mujeres: la típica “noche de excesos”. Una vez llegados al lugar de destino empezamos nuestra prodigiosa caravana por diferentes bares tomando cervezas, hablando de la vida y temas diversos. Pasado el rato y algunos bares, mis amigos y yo llegamos al bar de siempre, un sucutrucho medio alejado de la civilización lleno de personajes raros y seudorockeros, donde el índigo (quien escribe) se mueve como pez en el agua y se hace la estrella de rock hablando con diversos artistas de la escena local. Hasta aquí todo transcurría sin el más mínimo peligro de hacer un gran bochorno público, más que mis caídas habituales o volcadas de cerveza. Ya pasada la noche y con unas cuantas cervezas, lo que aumenta mi indiguez al cuadrado (Indigo x z cervezas = Indigoz, donde z representa la cantidad de cervezas), y sin ninguna mujer en nuestro horizonte cercano, mis amigos y yo nos prestábamos despedirnos de la noche cuando cerca de la puerta nos paran dos chicas y una de ellas le dice a un amigo: “mi amiga está con vos”. Nosotros incrédulos de que se dirija a nosotros ya que eso nunca nos había pasado, junto con que el índigo siempre tarda 3 años luz en darse cuenta de que una mina lo esta fichando, no le dimos mucha importancia y nos fuimos del bar.

Una vez afuera y cuasilistos para irnos a vuestras casas, usando el trasporte público (el índigo no tiene auto y si tiene no sabe manejar) cuya parada se ubica en la misma esquina del bar, observo que estas dos muchachas salen para afuera y por motivos que no recuerdo, en vez de tomar el bondi nos quedamos en la puerta hablando con ellas. Yo, índigo y medio picado, (picado = semi ebrio) vislumbre la posibilidad lejana de poder tener algo con la amiga de la muchacha que andaba detrás de mi amigo ya que estudiaba lo mismo que yo, generando un motivo de charla que aproveché eficazmente (aunque siempre la termino arruinando y esta vez no iba a ser la excepción). Entre tanta charla inteligentemente dije: “entremos y sigamos esta charla adentro tomando cerveza” a lo que las muchachas y mis amigos aceptaron. La cuestión siguió dentro del lugar tomando mucha cerveza, en su mayoría tomada por mí y mi “colega” de carrera, que cuando le pregunte el nombre contesto “cepxy” (cecilia + sexy= cepxy o algo parecido) lo que aumento el erotismo de la charla llevándola a que yo terminara por realizar mis “cabezazos” (una de las tantas formas índigas de definir el beso de un índigo a una chica) con resultado positivo para el índigo, es decir, no le corrieron la boca. Yo ya me sentía todo un winner como un árabe con su harén de mujeres. Estando con una cantidad de cervezas ya importante lo siguiente que recuerdo, y es aquí donde empieza aflorar el índigo con todo su esplendor (ya era hora! venia saliendo todo muy redondo), es estar afuera del bar y parece que mis manos estaban inquietas ya que la mina me tira: “para de tocarme el culo” .

A partir de aquí empiezo a mandarme cagada tras cagada hasta límites casi inimaginables. Después de este “incidente”, producto de mis manos juguetonas se aparece un amigo dando un ultimátum de que se iban a la mierda debido a que ya hacia rato había salido el sol. Me acerque a la puerta del bar con mi “dama” y creyendo que ya la puerta estaba cerrada estire la mano para apoyarme en una sexy pose a lo Facha Martelli. Lo que sucedió es que no estaba cerrada la puerta y me desplome culo para arriba en el piso quedando como el boludo de la semana. Rápidamente, me reincorporé creyendo que podía recuperar algo de la sensualidad perdida en la caída y di dos pasos, cuando volví a tropezar teniendo la desgracia de que aterricé encima de cepxy, la cual quedó toda manchada y viva de pedo. Para ese momento, ya no era el boludo de la semana sino el boludo del año y se escuchaban gritos de la gente como: “eso es amor!!”. La niña fue a comprarse unos pañuelitos para limpiarse, justo cuando pasaba el colectivo que me dejaba en casa y debido a las puteadas de mis amigos de que se iban a la mierda más la poca conciencia que tenia en aquel momento me subí al colectivo sin respetar una sola regla de caballerosidad y por supuesto, sin la mínima posibilidad de volverla a ver. Tiempo mas tarde, conseguí su email pero nunca me quiso hablar, ¿PORQUE SERA?

domingo, 8 de marzo de 2009

“Yo los vi”, “yo los oí”, “uno me tocó el culo”: índigos en acción

Este fin de semana fue un finde índigo repleto de noche de excesos. Con todas las letras. El viernes a la medianoche y ya me disponía a irme al sobre a dormir con mi gorrito de punta de cono; pero una simple charla de msn del tipo “Que hacés esta noche?” derivó en una gira índiga improvisada por el barrio de Palermo. Así es, los gansos de este blog decidieron juntarse y perpetrar una noche conjunta de excesos. De ella desprendemos las siguientes conclusiones.

1. La guía T es nuestra Biblia: como vivimos en provincia, una incursión en Capital Federal es algo tan arriesgado como adentrarse en la selva del Congo Belga vestido de gorila. Así es, nos perdemos fácilmente. Por eso el kit básico del índigo en una noche de excesos consiste en una guía T, un celular y una billetera. Y a veces estas tres simples cosas ameritan que el índigo lleve un morral que cargará durante toda la noche. Si, sabemos que llevar riñonera es de losers, por eso los índigos llevamos morral para disimular.


2. Tenemos la proeza de la invisibilidad táctica: Decidimos encontrarnos en una esquina de Palermo. Llegué. Esperé sentado. Llegó mi compañero. No lo vi. Me manda mensaje para ver donde estoy. Lo veo. No me ve. Me cruzo de vereda. Le grito. No me escucha. Grito de vuelta. Se da vuelta. Encuentro emotivo.

3. El maní es al índigo lo que la kriptonita es a Superman: Obviamente, si hay cerveza tiene que haber maní. Y si hay maní hay un índigo dispuesto a fagocitarlo. Así es que observando atentamente nuestro comportamiento, y en un esfuerzo de autorreflexión algebraica, llegamos brillantemente a las siguientes reglas matemáticas:

a. De 5 maníes que llevamos a la boca, 3 se caen
b. De cada 10 maníes que tragamos, 2 se nos van por el otro conducto.
c. La ingesta de 20,8 maníes nos obtura la tráquea y tosemos como perros con pulmonía para expulsar lo que se nos queda atragantado.
d. Por cada 50 maníes perdemos unos 5,7 si contamos los fragmentitos que escupimos mientras hablamos. Por eso nos cuidamos y no comemos dicho fruto si queremos ganar minitas: Simbolizamos la muerte del romanticismo.


4. Dos índigos juntos se chocan constantemente: estando ebrios o no, nuestras caminatas se caracterizan por lo que llamamos “el andar tiki taka”: no caminamos trazando una línea recta, sino que vamos rebotándonos entre nosotros ya que nos chocamos todo el tiempo. Es por esta razón que constituimos todo un desafío para la teoría evolutiva homínido, ya que somos una refutación en carne y hueso acerca de las ventajas del bipedismo en los humanos.



Eso es todo por hoy. Teníamos más conclusiones, pero nos olvidamos de anotarlas y ya nos la olvidamos. Indiguez, que le llaman.